Sobre la exacta localización de la ciudad ibero romana de Ilíberis han existido desde antiguo diversas opiniones.

En algún momento, incluso, llegó a prevalecer la que creía poder y deber situarla en las cercanías de Sierra Elvira, más o menos en Atarfe o en sus alrededores. A esta conclusión llegaban, entre otras razones, por la misma denominación de la sierra, por la distancia entre Granada y la Medina Elvira  islámica a la que hacían referencia algunas fuentes medievales, por la existencia de una puerta en el recinto granadino señalada como Puerta Elvira y por los diversos restos romanos hallados en esa zona.

En algunas publicaciones nacionales y extranjeras todavía se percibe el eco de semejante opinión.

Sin embargo, los argumentos que siempre existieron en favor de la localización de Ilíberis en el actual Albaicín de Granada han sido confirmados en los últimos tiempos de manera tan decisiva que hoy día no cabe ninguna duda sobre el particular.

Los datos arqueológicos, numismáticos y epigráficos que poseemos en la actualidad nos permiten llegar a conclusiones seguras, que podemos resumir en tres afirmaciones fundamentales: en la parte alta de lo que hoy conocemos como el Albaicín existió una ciudad ibérica desde el siglo VII/VI antes de Cristo; esa ciudad ibérica fue conquistada y romanizada por los romanos; el nombre de esa ciudad fue de llturiro llberir, que los romanos interpretaron como lliberrio llliberis, nombre que, a través del árabe, ha llegado hasta nosotros como Elvira.

1 La primera afirmación es posible, sobre todo, a partir del año 1983 y siguientes, gracias a las excavaciones arqueológicas realizadas en el Carmen de la Muralla, situado entre las murallas ziríes y la calle del Aljibe de la Gitana. Abundante cerámica característica del período llamado protoibérico (siglos VII/VI A. C.) y restos de muralla de la misma época no dejan lugar a dudas.

A estas primeras evidencias han seguido otras, con el mismo tipo de cerámica en varios solares del Albaicín.

Últimamente, un hallazgo espectacular, completado este mismo año de 1997, constituye la  confirmación definitiva: un gran lienzo de muralla protoibérica, bien conservado en una extensión de 29 metros, una altura media de 4,5 metros y un espesor de 6 metros.

Se halla en un solar situado a espaldas de la iglesia de San Nicolás. Tan impresionante monumento es como el acta de nacimiento de nuestra ciudad, hace ya nada menos que 26 siglos. Como no podía ser de otro modo, el monumento arquitectónico más antiguo de Granada será conservado para su contemplación por parte de granadinos y visitantes. Pero hasta que llegue el momento de su consolidación y acondicionamiento para su visita, el monumento requiere urgente protección,  necesaria desde el mismo momento en que terminaron las excavaciones.

Afortunadamente, al parecer, está ya a punto de acometerse.

Cerámicas pertenecientes a los siglos V, IV, III y II A. C., halladas en las ya citadas excavaciones junto a las murallas ziríes (Carmen de la Muralla), aseguran la continuidad de la ciudad ibérica en la zona de la Alcazaba Cadima, que no se interrumpe con la llegada de los romanos.

Conocemos dos necrópolis ibéricas relacionada con la misma ciudad: una hacia el sur, en la colina del Mauror, y otra hacia el norte, cerca del Mirador de Rolando.

2 Dentro del recinto ibérico protegido por la muralla, la arqueología nos ha proporcionado numerosos testimonios ciertos de la presencia romana en la ciudad: cerámica, esculturas, monedas, inscripciones y restos arquitectónicos. Entre estos últimos hay que destacar los excavados en este mismo año en la calle de los Negros.

Foro de Iliberis (M. Sotomayor)197

HISTORIA

Se trata de un edificio perfectamente datado en el siglo I de nuestra era, mansión señorial o quizá termas públicas, difícilmente definible en el estado en que se obligó a que cesasen las excavaciones; notable, en todo caso, por lo que puede apreciarse de su atrio con impluvium, sus muros de sillares estucados, las pinturas de algunas de sus paredes, la piscina, las basas de columnas, el banco de mármol sostenido por ménsula del mismo material, etc. Lamentablemente, estos importantísimos restos no solamente no se han podido excavar en su totalidad, sino que, además, en vez de integrarlo en la casa que se construye en ese solar, como primeramente se había determinado, se ha permitido expresamente que queden sepultados para siempre bajo ella.

Entre los objetos romanos que se han hallado en el actual Albaicín, quizá el lote más significativo sea el de las inscripciones, unas 35 inscripciones de las que obtenemos numerosas noticias sobre la vida en la Granada romana, principalmente entre los siglos I al III de nuestra era, siglos en los que contó entre sus ciudadanos con personajes ilustres, algunos de ellos de influencia no sólo en su ciudad, sino en todo el ámbito del Imperio.

Varias de las inscripciones constituyen un testimonio excepcional sobre la localización de Ilíberis.  Pero de este particular nos ocupamos en seguida, en el siguiente apartado.

3 En la placeta de San José se descubrió en el siglo pasado una moneda con el nombre de la ciudad en alfabeto ibérico. La lectura del nombre no es unánime, por el incompleto conocimiento que todavía tenemos de ese alfabeto; pero óscila principalmente entre llturir o llberir.

Por supuesto, no es éste el único ejemplar conocido de estas monedas, a las que hay que añadir otras, en la que el nombre de la ciudad se escribe ya con alfabeto latino: Libero Ilíberi.

Varios autores latinos se refieren e ella como Iliberri o Ilíberis. La antigua Iliberri fue elevada al  rango de municipio, razón por la que en las inscripciones honorarias se menciona al Mínicipíum Florentinum lliberritanum. Contienen esta denominación diez de las inscripciones halladas en la Alcazaba Cadima, sobre todo.

Artículo editado por Corporación de Medios de Andalucía y el Ayuntamiento de Atarfe, coordinado por José Enrique Granados y tiene por nombre «Atarfe en el papel»