A la búsqueda del león con gafas en Granada
Las nueve cabezas de las fieras reconstruidas en la fachada de la Catedral, que son distintas entre sí y fueron talladas manualmente desde el andamio con morteros de cal, se convierten en un fenómeno turístico en la capital
Contemplar el trasiego de máquinas y albañiles en una obra, detenerse en el Paseo de los Tristes para disfrutar de unas maravillosas vistas de la Alhambra, ver cómo crecen las glicinas y las celestinas en el barrio del Albaicín… la intensa vida contemplativa de los granadinos da para mucho. Y por si todo esto fuera poco, desde hace unos días tenemos un reclamo más: adivinar dónde están los dos leones con gafas de sol, uno puestas y otro con ellas sobre la frente, que se hallan en el friso que separa el primer y el segundo cuerpo de la torre de la Catedral. No es complicado. Solo hace falta detenerse en la calle Pie de la Torre, levantar la mirada y tener un poco de agudeza visual.
Y todo a raíz del reportaje publicado el pasado sábado en IDEAL. En este artículo se explicaba la iconografía que había aflorado tras limpiar toda la costra gris y la mugre de la atalaya, un trabajo que se ha prolongado durante dos años, y se ponía el foco en el toque contemporáneo de colocar anteojos a dos de las cabezas felinas que habían reconstruido, a instancias de la dirección facultativa de la obra. Estamos ante una práctica aceptada internacionalmente para evitar lo que se llaman ‘falsos históricos’. Ahí tenemos al astronauta y al diablo sosteniendo un cucurucho con varias bolas de helado en la Catedral de Salamanca o al fotógrafo con una cámara de fuelle en la Catedral de Palencia.

Estos días han sido cientos los curiosos que, a raíz de la noticia de IDEAL, que se viralizó en redes sociales como Instagram, se han acercado hasta la calle Pie de la Torre para ‘cazar’ con su móvil las testas de los simpáticos felinos, los guardianes de la Catedral. Lo sabe muy bien Jonathan Vicente, al frente de una tienda de abanicos que lleva abierta desde 1998 en Pie de la Torre. «El lunes, cuando abrimos, ya notamos que había mucha gente delante de nuestro establecimiento buscando las esculturas, y hoy (por ayer) mucha más», explica Jonathan, quien agrega que los guías también se detienen con los grupos de turistas para advertirles de esta singularidad. «A la gente le hace gracia», asegura.
Lo mismo que a Alicia y Silvia, ambas de Granada y ambas estudiantes de Derecho, que este martes hicieron una paradita camino de la Facultad para fijarse en los leónidos. «Lo vi en IDEAL y me pareció súper curioso», dice la primera. «Es una forma interesante de diferenciar lo viejo de lo nuevo», tercia la segunda. Unos metros más allá se detiene Antonio, tocado con un gorro de paja y una cámara compacta. Enfoca, extiende el zoom y… animalico capturado. «Es algo distinto», confiesa tras ser preguntado por el plumilla.
Los más curiosos no solo habrán localizado las figuras con las gafillas, sino que posiblemente se habrán dado cuenta de que todas son diferentes. Todas tienen unas facciones propias. «Dado que cada pieza original era una talla única con un rostro distinto, el uso de moldes no valía», comenta la restauradora Julia Ramos. «Teníamos que respetar esta peculiaridad», asevera. El encargado de ejecutar las efigies fue David Montes, simplificadas formalmente.
Técnica del faceteado
Siguiendo las pautas del arquitecto Diego Garzón, se han realizado con la técnica del faceteado, de forma que el conjunto se percibe como un todo completo y armonioso, pero ante un observador experto, se distingue claramente que son reproducciones actuales con impronta moderna y esquemática. Se han esculpido de forma íntegra estos nueve en este voladizo de la cara oeste y también otros de la norte, asegurando que cada uno de ellos posea su propia personalidad.
¿Cómo se han hecho? Lo primero fue la elección del material. Se seleccionó mortero de cal por su compatibilidad con la piedra de la Catedral de Granada, la calcarenita bioclástica extraída de las canteras de Escúzar, y por su capacidad de carbonatación en el contacto con el aire. El proceso comenzó con la creación de una armadura de varilla de fibra de vidrio para garantizar el sustento de la masa y que no se produjeran desprendimientos.


Posteriormente, sobre esta estructura se aplicó la argamasa en distintas jornadas para que respirara y fraguara correctamente. Mientras esta pasta permanecía fresca, David Montes procedía al tallado directo, otorgando la forma definitiva a cada uno de los elementos in situ, desde el andamio, a diecinueve metros de altura.
Las lentes son un detalle vanguardista con un punto divertido. Están al principio y al final de la serie. De esta forma, no se rompe la solemnidad y se convierte en un símbolo de una rehabilitación acometida en el siglo XXI. Una nueva capa histórica para un emblema patrimonial de Granada que acaba de cumplir sus primeros quinientos años de vida.
Redescubriendo la Catedral
La intervención en la superficie pétrea de la torre de la Catedral no ha consistido únicamente en una limpieza. Según explica la restauradora Julia Ramos, la atalaya sufría las consecuencias de intervenciones anteriores un tanto toscas. Se emplearon materiales inapropiados, como cementos que, lejos de proteger el monumento, ocultaban la finura de los relieves y las formas originales. Al despojar al edificio de estos añadidos, se ha logrado rescatar la fisonomía que había quedado desdibujada bajo capas de contaminación y morteros industriales inadecuados. La recuperación de los elementos ornamentales ha permitido volver a descubrir la Catedral.
Jorge Pastor
FOTO: Curiosos en la calle Pie de la Torre buscando los leoncillos. (JORGE PASTOR)
https://www.ideal.es/granada/busqueda-leon-gafas-20260603134146-nt.html