La historia del mantón de Manila
Granada aprendió a dominar la seda, que llegó a la Península Ibérica hace casi 2.000 años, para integrarla en jornadas como el Día de la Cruz
El mantón de Manila no es de la capital de Filipinas ni de Granada, pero guarda relación con las dos. La historia de este hermoso complemento es muchos siglos. La seda llegó a la Península Ibérica como algo muy ostentoso y Granada logró dominarla. El paso del tiempo convirtió un lujo importado en la belleza de la tradición, pues los mantones de Manila están siempre presentes en jornadas como el Día de la Cruz.
Fue en la época romana, concretamente hace casi 2.000 años, cuando la seda aterrizó en la Península. Aquel material exótico era un lujo que no se sabía trabajar. Esa realidad tornó en otra distinta con los musulmanes, que hicieron popular la técnica de criar gusanos de seda, lo que dio lugar a su producción.
La seda nazarí logró alcanzar un nivel sobresaliente y el reino de Granada se convirtió en uno de los grandes centros de la seda en toda Europa. El material cruzaba siglos después el mundo en la mítica Ruta del Galeón de Manila. La seda nunca dejó de hacer camino y llegó hasta un presente en el que luce en grandes días de fiesta en mantones. Las Cruces o el Corpus son algunos de esos momentos en los que este precioso complemento brilla con luz propia.
Marta Sánchez
FOTO: DIA DE LA CRUZ
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