En la Gacetilla del pasado 28 de abril se decía que la hermandad del Santísimo tenía en posesión doce cuadros grandes con los doce Apóstoles que cedió a la Iglesia. Un comentario de María Victoria Correa nos informó que en la última restauración el equipo de restauradores coordinado por Inés Osuna, descubrió que la autoría de dichos cuadros fue Jerónimo de Rueda y Navarrete, pintor granadino discípulo de Juan de Sevilla que vivió entre 1679 y 1750.
 
En la página de la Real Academia de la Historia del pintor podemos leer:
 
<<Hijo del pintor granadino Esteban de Rueda, se formó en el taller de su padre. Cuando contaba aproximadamente con diecisiete años, en 1687 murió su progenitor y pasó a completar su formación en el taller de su cuñado Juan de Sevilla, casado con su hermana, el pintor más destacado de la escuela granadina posterior a Alonso Cano. Su pintura se nutre de la influencia canesca, recibida a través de su padre, y de la flamenca de Juan de Sevilla, que a su vez la recibe de Pedro de Moya.
 
Su primera producción tiene, pues, un fuerte componente flamenco y, paulatinamente, en especial en su madurez, se van imponiendo los ecos canescos, proyectando las maneras de la escuela hasta mediados del siglo XVIII. Su obra es más coherente que la de su padre, si bien presenta cierta dificultad a la hora de establecer una cronología precisa. Entre su producción destaca La Santísima Trinidad del Museo de Bellas Artes de Granada, obra de juventud, que muestra a un pintor en formación, cuya composición está basada en un grabado flamenco de Hieronymus Wierix, como a veces era habitual en la escuela granadina.
 
El Bautismo de Cristo y La Magdalena penitente, también en el citado Museo, probablemente formen pareja y, asimismo, las composiciones están sacadas de grabados flamencos de Cornelio Cort y, con seguridad, pertenecerían a alguna orden religiosa. Posteriormente, aunque el influjo flamenco sigue presente, sobre todo en las composiciones, se van imponiendo en su obra los modelos canescos, como en San Ignacio escribiendo los ejercicios y recibiendo la regla de manos de la Virgen de la iglesia de San Justo y Pastor.
 
En la colección Fernández Fígares, y también sobre sendos grabados flamencos de Jan Sadeler y Blomaert, se hallan la Adoración de los Reyes y Descanso en la huida a Egipto, fechados en 1709, con influencia este último de un lienzo del mismo tema de Juan de Sevilla. Pero, sin duda, su obra más señalada es la espléndida Inmaculada de Cúllar Vega (Granada), obra de plena madurez donde, con variantes, recoge el modelo de Inmaculada canesca que tanto predicamento tuvo en la escuela granadina. Falleció aproximadamente a los ochenta años de edad.>>
 
En la fotografía, uno de los cuadros del apostolado, San Pedro tras la restauración efectuada a principio de siglo XXI.