Pregón del ORGULLO de este 2026
I’ve got all my life to give
And I’ve got all my love to give
And I’ll survive
I will survive
I will survive (Gloria Gaynor)
Reproducimos en nuestra Gacetilla el pregón del ORGULLO de este 2026 que hace unos momentos ha declamado Rosabella Farala. Algo que se inició hace unos años, se está consolidando como una fiesta de reivindicación de la diversidad en nuestro calendario. Tanto desde el Paseo de Santa Ana como desde la Higueruela, Atarfe debe luchar ya que no podemos permitir que nuestra sociedad retroceda en derechos. En nuestras manos está el que esto no ocurra.
<<No os imagináis el orgullo tan inmenso, el pellizco en el estómago y la emoción que siento hoy al estar aquí arriba, pregonando el Orgullo de mi pueblo. Antes de abriros mi corazón, quiero echar la vista a los lados y dar las gracias a quienes hacen posible que hoy Atarfe se tiña con los colores del arcoíris.
Quiero agradecer de todo corazón al Ayuntamiento por su compromiso, a nuestra alcaldesa, a la concejala por apostar por la diversidad en nuestro pueblo, y a la presidenta de la asociación LGTBIQ+ de Atarfe, por esa lucha incansable y diaria que hace que las cosas cambien de verdad. Y, por supuesto, un GRACIAS en mayúsculas a mis compañeras, mis aliadas, mis hermanas de vida y de arte.
Gracias por estar al pie del cañón, por arroparme siempre y por hacer que el camino sea muchísimo más bonito y brillante. ¡Este escenario también es vuestro! Muchos de los que estáis hoy aquí me conocéis como Bella. Otros me conocéis sobre el escenario, llena de brillo, tacones y pestañas, como Rosabella Farala. Pero da igual cómo me llaméis, porque hoy estoy aquí con el corazón abierto de par en par, siendo más yo que nunca.
Nací en este pueblo. Y aunque el mundo me miraba y veía a un niño, yo siempre lo tuve claro: dentro de mí latía una niña. Una niña a la que le volvían loca las muñecas, que soñaba con vestirse con vestidos de princesas rosas y que solo quería jugar y ser feliz. Pero crecemos en una sociedad que a veces intenta apagar lo que no entiende. Hubo gente que intentó cambiarme, que me decía que aquello no estaba bien, que «no era normal». Y creedme, cuando eres pequeña y creces escuchando eso, te encierras en ti misma. Durante mucho tiempo, en la soledad de mi habitación, miraba por la ventana de mi casa aquí en Atarfe y pensaba que era la única persona en todo el planeta que se sentía así. Pensaba que estaba sola en el mundo. Pero el tiempo pasa, vas creciendo, y un día abres los ojos y descubres la magia. Descubres que no estás sola. Que hay miles, millones de personas que sienten, sufren y aman como tú. Así fue como descubrí al colectivo LGTBIQ+. Al principio quise dar el paso, pero no os voy a mentir: el miedo pesa mucho. Los prejuicios de los demás y los comentarios de la gente me encogían el alma y me hacían dar un paso atrás. Pero un día, me planté frente al espejo. Me miré a los ojos y me dije: «Se acabó. No me voy a rendir. Ahora sí que sí, Bella, este es tu momento». Y di el paso más importante de mi vida: mi transición. Cuando decides ser libre, el camino se limpia solo. Hubo gente que se alejó, sí. Pero no importa, porque la gente que se quedó, junto a las personas maravillosas que he ido conociendo, forman hoy mi segunda familia, mi refugio.
Pero si hoy tengo la fuerza para ponerme en este escenario, si hoy camino segura y con la cabeza alta, es gracias a los cimientos de mi vida. Y por eso quiero que todo Atarfe me escuche bien. Papá, mamá… todo esto es gracias a vosotros. Porque cuando el mundo de ahí fuera se volvía oscuro, vosotros fuisteis mi luz.
Gracias porque vuestro amor incondicional me dio el valor que me faltaba para dar el paso. Gracias por apoyarme en cada decisión, por ayudarme en todo, por no soltarme la mano y por estar hoy aquí, orgullosos de vuestra hija. Os quiero con toda mi alma. Sin vosotros, no sería la mujer que soy hoy. La vida me enseñó a luchar, y yo elegí el arte para expresarme. A través del arte canalizo lo que siento, lo que lloro y lo que disfruto. Y cuando me transformo, cuando Rosabella Farala pisa el escenario, esa niña que jugaba con vestidos rosas se eleva, se empodera y grita: ¡Aquí estoy yo!
Por eso, vecinos de Atarfe, el Orgullo no es solo una fiesta de las grandes capitales. El Orgullo es necesario aquí, en nuestros pueblos, en nuestras calles. Es la garantía de que ningún niño o niña de Atarfe vuelva a pensar jamás que está solo en el mundo.
Atarfe es diversidad, Atarfe es respeto y Atarfe es amor libre. ¡Sacad vuestros colores, disfrutad, amad a quien os dé la gana y sed dolorosamente felices! ¡Viva Atarfe diverso! ¡Viva el Orgullo! ¡Y que empiece la fiesta!>>
Gacetilla y curiosidades elvirenses.