«En el nombre del padre» por Juan de Dios Villanueva Roa

Los tics en el rostro de Feijóo denunciaban el mal trago que estaba padeciendo al percibir el grave error que de nuevo acababa de cometer mentando al fallecido, golpeado, acusado, casi desterrado, encarcelado… padre de Patxi López.

No debió importarle demasiado, no era la primera vez que acudía a los muertos para atacar al gobierno actual. Y es que los padres muertos duelen, sobre todo duelen cuando llegaron a ese estado por culpa de otros, por errores ajenos, por descuidos, porque los asesinaron, porque murieron injustamente, porque un padre muerto jamás se recupera, pero hay gentes a quienes les importa un bledo, no los suyos, los ajenos, y no les importa acudir a ellos aunque estén en un cementerio de forma prematura y por malas praxis de otros que siguen disfrutando de eso que llaman buena vida, y que posiblemente vieron enriquecida por los peculios que cobraron en acciones o malas praxis que llevaron a algunos o algún padre al otro mundo.

Sé que en esta nación, país, estado se ha perdido absolutamente, por parte de las derechas, el respeto a las familias ajenas. Ya vale todo, absolutamente todo, hasta los muertos que lo fueron con una vida acortada y vituperada por defender la libertad o solo por seguir viviendo.

Y esto ha llegado a un límite en el que nadie mira hacia adentro. Sobre todo si no es su adentro. No todo vale y es la hora de decir basta ya. Al menos dejemos a los muertos en paz, más aún si alguien intermedió para ello. Peor aún si recibió beneficio por los hechos. Tiene un nombre, aunque parece que comenzado el segundo cuarto de siglo da igual. Y es un cuarto con muy malos recuerdos en siglos precedentes.