En 1868 el Gobierno Provisional decidió abrir una carretera a Alcalá la Real para ocupar a los jornaleros granadinos carentes de trabajo.

En su paso al lado de la falda de Sierra Elvira, cerca de los Baños, en el término municipal de Atarfe, aparecieron gran cantidad de restos romanos y árabes que hicieron intervenir a la Comisión de Monumentos de Granada. Anteriormente se habían encontrado otros restos en 1848.

Se habían hallado los vestigios de la población tardorromana de Castilia sobre la que se asentó Madinat Ilbira, la ciudad de Medina Elvira.

La identificación de estas dos poblaciones, Qastiliya y Madinat Ilbira, ya la hacían inequívocamente en la etapa musulmana al-Razi, en el siglo X, Ibn Hayyan en el siglo XI, Ibn al-Jatib en el siglo XIV, y al-Himyari en el siglo XIV.

Madinat Ilbira fue la capital (hadira), de la cora (kura) o provincia de al-Andalus llamada también Ilbira, como lo corrobora el autor árabe cordobés Ibn Hayyan. En al-Lamha al-badriyya Ibn al-Jatib situa geográficamente la ciudad: “Ilbira … dista de Granada parasanga y tercio aproximadamente y es muy célebre por sí misma y por sus grandes hombres, como es sabido”, es decir, está a siete kilómetros y medio aproximadamente de Granada.

Sabemos por al-Himyari que la mezquita aljama (yami’) o mayor de Madinat Ilbira que fue construida entre los años 716 y 718 por Hanas Abu ‘Abd Allah al San’ani, aunque parece que no se terminó, por la muerte de Hanas en 718-719. Ibn al-Jatib, el gran visir de la etapa nazarí natural de Loja, hace referencia a un dato curioso y es que el mihrab de la mezquita de Elvira está orientrada a Sur, como ocurrió con la gran mezquita de Córdoba, al disponerlo así Hanas al-San’ani en ambas mezquitas.

El emir cordobés Muhammad I (852-886) reconstruyó la mezquita de Medina Elvira, terminándose en Diciembre del año 864 bajo el control del gobernador de la cora de Elvira ‘Abd Allah ibn ‘Abd Allah. Según Ibn al-Jatib en el mihrab se hizo una inscripción en la que se leía el texto de su refundación: “En el nombre de Allah.

Erigida por Dios, bajo las órdenes del emir Muhammad, hijo de ‘Abd al-Rahman (que Allah le devuelva la honra), con la esperanza de obtener su gran recompensa y con el fín de procurar a los ciudadanos una mezquita espaciosa.

Terminada con el socorro de Dios bajo la dirección de ‘Abd Allah, hijo de ‘Abd Allah, gobernador de la provincia de Elvira, en Dzoucada del año 250 (Diciembre de 864)”.

Tradicionalmente se ha escrito que la mezquita fue incendiada en el año 1010, coincidiendo con el abandono de la ciudad para trasladar la capitalidad a Granada, pero nosotros podemos afirmar que es al final de la etapa de la taifa zirí, en una razzia cristiana, cuando la mezquita fue incendiada entre los años 1075  y 1076 por Don Ramiro, infante navarro hermano del rey Sancho Garcés el Menor, y los restos de la mezquita quedaron allí quemados y enterrados. Este episodio lo relata Ibn al-‘Idari (siglo XIII). Leemos: “…

Detalle de la exposición titulada las lámparas de Medina Elvira (Museo Arqueológico de Granada)216

Era García más valiente que sus hermanos y lo mató su hermano Fernando en una guerra que tuvieron ambos y dejó dos hijos, uno de los cuales se alzó con el reino y fue Sancho; el otro (Ramiro) salió para el país del Islam y fue el “ilhant(e)” que prendió fuego a la mezquita de Elvira y fue muerto en Rueda por un motivo largo de explicar aquí. El nombre de “ilfant(e)” lo pronuncian “ilhant(e)” cambiando la f en h, al hablar, y su significado entre ellos es hijo de rey como entre los persas Sabar”.

Aunque la mezquita fue incendiada y como veremos después su techo se desplomó, Ibn al-Hayyan a comienzos del siglo XI dice que la ciudad estaba arruinada y apenas casi quedaba en pie la mezquita, lógicamente la vería antes del incendio que hemos citado arriba. También Ibn al-Jatib dice que el mihrab de la mezquita todavía estaba en pie. Probablemente tampoco sus muros estuvieran totalmente derruidos en el siglo XIV.

De los hallazgos que se produjeron en Atarfe a finales del siglo XIX nos interesa en este momento, aquellos que se realizaron dentro del Pago de los Tejoletes en el llamado “Secano de la Mezquita”, topónimo que sin duda hace referencia a la ubicación de la mezquita aljama o mayor de Medina Elvira. Gómez-Moreno sitúa la mezquita en el plano que publicó en 1888, y fue dibujado por su hijo Manuel Gómez-Moreno Martínez. La Comisión de Monumentos hizo reseña de los hallazgos de la mezquita en las inspecciones de 1868, 1870, 1872 y 1874.

En Febrero de 2003 he localizado en el campo el solar de la mezquita con la inestimable ayuda de Miguel Barranco López y Teodoro Cabello Aguilera, miembros de Atarfe Activa, en una zona que en 1946 y al menos hasta mediados de los años 1960 se seguía llamando “pago de la Mezquita” debajo del Pago de los Pozos, de los que aun hoy queda huella de numerosos, ya cegados 

De los datos históricos, y los arqueológicos de finales del siglo XIX, podemos hacer una somera descripción de la mezquita aljama de Medina Elvira: La mezquita mayor era un edificio grande, porque el solar tenía aproximadamente de cinco a seis mil metros cuadrados, de muros de piedra franca, como corroboran los muros aparecidos en la pseudoexcavavión de la Comisión de Monumentos en 1874 y los extraídos por Joaquín Lisbona el mismo año. El suelo probablemente fuera de piedra de Sierra Elvira, aunque se hallaron pocos restos en 1874. Sí existe certeza de que estaba recubierto por estera de esparto como lo confirman las huellas dejadas por él en el plomo que fundido cayó en el incendio y cuyos restos guardamos en el Museo Arqueológico.

La sala de oración (haram), de la que desconocemos sus dimensiones, estaba sostenida por grandes columnas de mármol, se halló en 1874 un resto de fuste que medía unos 2 metros de largo por 42 cm de ancho, con basas, y con capiteles corintios, uno se halló negro, probablemente de procedencia romana, como ocurre en la mezquita de Córdoba.

No cabe duda que estos materiales procederán de la ciudad tardorromana de Castilia, sobre la que a se asienta Medina Elvira. Su mihrab parece que estaba orientado al Sur como el de la mezquita de Córdoba ambos marcados por Hanas Abu ‘Abd Allah al-San’ani.

El techo, que sería de madera, estaba recubierto de planchas de plomo, recuérdese los restos en donde está grabada la estera del suelo, siguiendo la tradición que había en otras mezquitas omeyas como en las mezquitas de Cúpula de la Roca en Jerusalem, erigida por el califa ‘Abd al-Malik hacia el 691, y la mezquita mayor de Damasco erigida por su hijo el califa al-Walid a partir del año 706.

La mezquita aljama de Medina Elvira era importante y en sus puertas se veían a veces, según Ibn Hayyan, cincuenta bocados de plata de otras tantas cabalgaduras. Ibn al-Jatib, posiblemente siguiendo la idea de Ibn Hayyan, afirma que después de la reforma de la mezquita que hizo Muhammad I los soldados sirios de Damasco, que no vivían en la ciudad sino en sus alrededores, iban a orar los viernes a la mezquita y ofrecían “este gran espectáculo semanal con su desfile militar enjaezados sus caballos con sus más ricos ornamentos”.

La riqueza de esta mezquita viene corroborada por las lámparas de platillo halladas en 1874, y que exponemos en estos momentos en el Museo Arqueológico de Granada. Esperamos que los  ciudadanos de Atarfe puedan contemplar este patrimonio que es suyo.

Los esperamos.

Estas lámparas, realizadas en bronce fundido, están formadas por un disco o platillo plano con adornos calados, con tres anillas de las que se asen tres cadenas que penden de un humero o colgadero semiesférico anillado, y desde allí otra cadena lo une a una bola con anilla para colgar del techo. Dentro de los círculos del platillo se colocaban unos recipientes cónicos de vidrio soplado en los que ardía la mariposa que flotaba en el aceite, sobre agua, que iluminaba la mezquita.

Miguel Barranco ha realizado una magnífica réplica, también en bronce, de una de estas lámparas, que se ha podido contemplar en la magnífica exposición celebrada en Atarfe en marzo de este año.

 

Artículo editado por Corporación de Medios de Andalucía y el Ayuntamiento de Atarfe, coordinado por José Enrique Granados y tiene por nombre «Atarfe en el papel»