«La abuela de Nicolás» por Juan de Dios Villanueva Roa
Cuenta Nicolás que su abuela siempre le decía que si te dan, das. Supongo que mientras eso ocurriera Nicolás debería quedarse expectante por si las moscas.
Eso en estos tiempos en los que la distopía se está haciendo con el poder, sobre todo de los más jóvenes, es una realidad dominante que siempre existió. No se descubre nada, solo sueños extravagantes acercados a la realidad pero que no llegan a conquistarla, más bien la asaltan y se retiran, y originan una confusión extrema en la que quienes tienen la información y saben manejarla sacan provechos incalculables.
Para eso es preciso ocupar una posición preeminente; para ello, de nuevo acudimos a la sabiduría de los viejos (que son los que saben, aunque nadie quiera escucharlos), y Nicolás vuelve a evocar a su abuela, quien le decía que si puedes ir delante, por qué ir detrás.
Y ahí nuevamente, los actuales visionarios, que se están forrando gracias al asalto que nos están haciendo, se han colocado en primera línea de ganancias, no de combate. Al combate van los de siempre, los pobres, los crédulos, los que no les queda otro remedio que ir a que les den cuatro bofetadas o, peor aún, cuatro tiros, para que quienes hacen y venden las balas crezcan en sus riquezas a costa del plomo que les meten en las tripas a esos que, por las razones que sean, están gestionando sus vidas y tal vez su muerte, para que los Trump del mundo, que son un puñado, sigan adueñándose de las vidas y haciendas de incrédulos súbditos que los votan, enriquecen e imitan si pueden.
Todo lo demás es un cuento que usan para distraer al personal. A ellos les da lo mismo los inmigrantes, estos, aquellos y todos esos elementos que usan para perpetuar sus ganancias. Los crédulos cierran los ojos y los siguen. Pronto incluso pueden llegar a rezar por ellos.
FOTO: AP NEWS