19 octubre 2026

Los que me leéis desde hace años, me habéis pedido que escriba sobre el auge del fascismo en las aulas de Secundaria.

No sé si sería capaz de explicar, ni siquiera de describir con precisión, todo lo que está pasando, pero hay algo que sí puedo afirmar y es que la práctica totalidad de estos chavales no tiene ni idea de lo que fue el fascismo, el franquismo ni la posterior dictadura; esas niñas tan monas ahí colocadas detrás de esas banderas, cuyo significado no conocen, no saben cómo vivieron sus bisabuelas. Y lo terrible, además de un auge del franquismo, es que con tanto blanqueamiento, hemos conseguido que la ignorancia histórica cotice como estética de la rebeldía.
Les da igual qué bandera agitar; la constitucional española, la del pajarraco franquista, la del águila bicéfala o la cruz de Borgoña. Todo vale para hacerse el antisistema, que es una manera bastante peculiar de serlo cuando uno es tan cateto que necesita que le expliquen contra qué sistema está protestando.
 
En los setenta y los ochenta, escuchar, qué sé yo, a Bowie o hacerse punk podía significar una ruptura con las convenciones, una impugnación de la autoridad, una manera de decirle al mundo que uno no había venido a obedecer sin preguntas. Ahora tenemos chavales que se creen la reencarnación de Sid Vicious mientras agitan banderas de quienes habrían enviado a Sid Vicious a callarse, cortarse el pelo y aprender obediencia.
 
La historia tiene estas bromas, aunque para entenderlas haya que haber leído algo más que lo que ofrece TikTok.
 
Y oye, hay que joderse, pero tiene mérito que hayan conseguido convertir una ideología autoritaria en un gesto de insumisión. Poca broma porque aquí se acaba el recorrido de la gracia. Muchos de estos jóvenes ya tienen edad para votar y el próximo 29 de noviembre lo harán después de haber aprendido a identificar el socialismo con todos los males del universo, aunque probablemente no sabrán definirlo sin recurrir a alguna consigna prestada —PedroSánchezHijoDePuta, por ejemplo—, mientras la extrema derecha les ofrece una identidad —YoSoyEspañolEspañolEspañol—, un enemigo —MorosSobreTodo— y una bandera —aquí colapsa la muchachada porque no diferencian la constitucional, de la del águila de San Juan, de la carlista… ni si me apuráis, de la republicana, pero da igual, bro, tú dame el palito que yo ya la meneo (la bandera)—.
 
El pensamiento crítico no entra en el kit de 1° de cachorrillo facha.
Sinceramente, no sé cómo llamar a lo que está pasando. Me cuesta encontrar una palabra que no se quede corta para describir una educación sentimental y política alimentada entre el desprecio al conocimiento, la nostalgia de un autoritarismo que nunca han sufrido y el consumo compulsivo de discursos que les enseñan a quién odiar antes de enseñarles a pensar.
Tenemos un problema gravísimo, pero gravísimo, con nuestra gente joven. Y no solo por lo que pueda reflejar el informe PISA. Tenemos un problema descomunal cuando algunos chavales pueden terminar la enseñanza obligatoria sin comprender qué fue el fascismo, quiénes lo combatieron y cuántas personas pagaron con la cárcel, el exilio o sus vidas para conquistar los derechos que hoy disfrutan sin saber que antes de que sus ombligos llegaran a este mundo… no eran derechos.
 
La mayor parte de estos pollos son adolescentes jugando a ser peligrosos con el rigor histórico de quien se pone una camiseta de una banda que no ha escuchado jamás. Pero la ignorancia también tiene consecuencias, y más cuando hay adultos, perfectamente conscientes de lo que hacen, que se dedican a convertirla en una herramienta política.
Y así estamos… fabricando rebeldes analfabetos que no saben contra qué se rebelan, que no saben juntar dos oraciones sin muletillas ridículas, revolucionarios enamorados de una dictadura y fascistas potenciales convencidos de que están protagonizando una aventura transgresora.
 
Bowie se pintaba un rayo en la cara para romper moldes. Estos botarates se colocan la cruz de Borgoña y creen que han descubierto la revolución. Lo preocupante no es que no hayan entendido el punk, es que tampoco han entendido la libertad

©️ Singlutenia.