Una huelga nacida en las calles: la vivienda lleva la protesta sindical más allá de lo laboral
«La convocatoria es coherente con todo el movimiento social y sindical», explica Paulo Carril, de la Confederación Intersindical Galega. «Esta es una huelga que tiene unas reivindicaciones laborales clarísimas», sostiene Carlos Gutiérrez, de CCOO. «Esta no es una huelga contra ningún Gobierno concreto, sino contra quien no hace nada por solucionar el tema de la vivienda», explica Patricia Ruiz, de UGT
Aunque ha sido convocada para protestar por la vivienda y ha nacido en las calles bajo el impulso del Sindicato de Inquilinas, los sindicatos creen que sobran los motivos laborales para convocar la huelga general del próximo 11 de noviembre más allá de la crisis habitacional. En España el derecho de huelga debe estar relacionado con intereses de los trabajadores y deben ser los sindicatos quienes convoquen los paros. En este sentido, las principales centrales sindicales, con Comisiones Obreras (CCOO) y Unión General de Trabajadores (UGT) a la cabeza, pero también sindicatos muy relevantes en el ámbito autonómico como la Confederación Intersindical Galega (CIG) o los vascos ELA y LAB, apoyan la convocatoria de este paro general. Es verdad que hay otras organizaciones que han decidido desmarcarse de esta iniciativa: las dos más destacadas son la Unión Sindical Obrera (USO) y CSIF.
«La convocatoria de huelga es coherente con todo el movimiento social y sindical», afirma Paulo Carril, secretario general de CIG. «Esta es una huelga que tiene unos fundamentos y unas reivindicaciones laborales clarísimas. ¿Se convoca por la situación de imposibilidad de acceder a una vivienda asequible por parte de las familias trabajadoras? Sí, pero no podemos desvincular la imposibilidad de acceder a una vivienda de la situación de los salarios en nuestro país y de lo que está ocurriendo en el ámbito laboral», reflexiona por su parte Carlos Gutiérrez, secretario de Estudios de CCOO.
«Sería bueno explicar que esta no es una huelga contra ningún Gobierno concreto, sino contra quien no hace nada por solucionar el tema de la vivienda, pero también contra los empresarios, que llevan casi un año con el AENC (Acuerdo por el Empleo y la Negociación Colectiva) bloqueado», tercia Patricia Ruiz, secretaria confederal de Salud Laboral de UGT.
En el otro extremo, USO aduce que no apoya la convocatoria de huelga «ya que con un Gobierno en funciones y un Parlamento disuelto no existe receptor real de esas reclamaciones». Idéntico argumento utilizó este miércoles Miguel Borra, presidente de CSIF, en una entrevista en TVE: «Nosotros entendemos que esta huelga responde a otro tipo de parámetros. La mejor prueba de ello son las palabras de la jefa de campaña del PSOE, que ha dicho que las huelgas generales se suelen hacer contra los Gobiernos, pero que en este caso se hace contra la oposición».
El apoyo de los sindicatos a la huelga general ha provocado un alud de críticas por parte de la patronal y de la derecha. La mayor parte de los reproches se centran en la supuesta «inacción» de las centrales sindicales durante los ocho años y medio que Pedro Sánchez ha gobernado. PP y Vox acusan a los sindicatos de hacer la huelga a la oposición.
Las organizaciones sindicales responden con contundencia a estas críticas y esgrimen su hoja de servicios y movilizaciones más allá de la vivienda en los últimos meses. «¿Inacción? Nosotros llevamos tiempo movilizándonos y denunciando los bajos salarios que hay en España o la caída del poder adquisitivo que se produjo desde el año 2022. Desde principios de 2026, en CCOO hemos puesto en marcha un proceso de movilización interna de delegados y delegadas de la organización poniendo estos temas en el centro de las preocupaciones del sindicato», replica Carlos Gutiérrez.
«Nos acusan de que no hemos hecho nada en estos últimos años y no es verdad. En UGT denunciamos ante Europa al Estado español para que el derecho a la vivienda digna fuera un derecho que pudiéramos reclamar ante la justicia, tal y como dice la Carta social Europea y nuestra Constitución. Esta es una huelga laboral que afecta a la ciudadanía y llevarla a cabo es muy complejo en sus componentes legales y organizativos. Pero merece la pena intentarlo», insiste Patricia Ruiz en nombre de UGT.
«Existe un modelo de sindicalismo diferente representado por la CIG o el ELA. Galicia y Euskadi son los territorios del Estado con mayor número de huelgas y mayor conflictividad laboral. Por ello, considero que cualquier crítica dirigida a los sindicatos se dirige más a aquellos que participan en el llamado diálogo social, y no al tipo de sindicalismo que adopta la lucha, la movilización y la huelga como elementos fundamentales de su actividad. No digo esto para menospreciar ni criticar a nadie, sino para defender a los sindicatos frente a los ataques que tan a menudo se lanzan contra ellos. Los sindicatos, al igual que los partidos políticos, no son todos iguales; al fin y al cabo, existen diferencias. En última instancia, la realidad de nuestro sindicalismo habla por sí misma, más allá de lo que yo pueda decir», abunda Carril haciendo una defensa numantina de la acción sindical de la CIG.
