35 años de la muerte de MARÍA ZAMBRANO
El 6 de febrero de 1991 murió María Zambrano, intelectual, filósofa y ensayista. Fue una de las figuras capitales del pensamiento español del siglo XX.
Su extensa obra, entre el compromiso cívico y el pensamiento poético, no fue reconocida en España hasta el último cuarto del siglo XX, tras un largo exilio. Ya anciana, recibió los dos máximos galardones literarios concedidos en España: el Premio Príncipe de Asturias en 1981 y el Premio Cervantes en 1988, siendo la primera mujer en recibirlo.
Nacida en 1904 en Vélez-Málaga. Hija y nieta de maestros, su entorno familiar ejerció una profunda influencia en su desarrollo intelectual y artístico. En 1908, se trasladó con su familia a Madrid y, al año siguiente, a Segovia al conseguir su padre la cátedra de Gramática Castellana en la Escuela Normal de Maestros de la ciudad. Allí pasó María su adolescencia y formó parte de los círculos intelectuales más activos y progresistas de la ciudad, convirtiéndose en una gran amiga de Antonio Machado, que llegó a Segovia en 1919 para ocupar una plaza de profesor de francés en el instituto de la ciudad.
Ambos fundaron la Universidad Popular de Segovia, proyecto socioeducativo que pretendió difundir la cultura entre las clases trabajadoras a través de clases, cursillos y conferencias a las que asistían personalidades como Unamuno, León Felipe o Eugenio D’Ors.
En 1926 se estableció en Madrid para completar los estudios de Filosofía y Letras en la Universidad Central, de la mano de las figuras más influyentes del pensamiento filosófico español del momento: Ortega y Gasset, Javier Zubiri, Manuel García Morente y Julián Besteiro. Años más tarde acabaría siendo profesora ayudante de Metafísica en esa universidad. Durante esa época, colaboró como periodista en El Liberal, Cruz y Raya, Los Cuatro Vientos y Azor de Madrid y El Manantial de Segovia.
Durante sus años universitarios se entregó en favor de un republicanismo culto, convencida de que la educación y la cultura eran fundamentales para modernizar España, y en contra la dictadura de Primo de Rivera. Perteneciente a la llamada Generación de la República, empezó a publicar sus primeros ensayos en la Revista de Occidente. Tras abandonar el Partido Acción Republicana, de Azaña, en 1932, colaboró en la fundación del partido Frente Español (FE). Tras oponerse personalmente a que José Antonio Primo de Rivera ingresase en la plataforma política y temiendo la incorporación de grupos fascistas, disolvió el partido, aunque no pudo impedir que sus siglas, FE, fueran posteriormente usadas por Falange Española.
Zambrano entró en contacto con la tertulia “Pombo”, en torno de Gómez de la Serna y con “La Granja del Henar”, de Valle Inclán. Allí conoció, a través de su gran amiga Maruja Mallo, a Rafael Dieste, con quien colaboró en la creación de Hoja Literaria, a Concha Méndez, a Concha Albornoz y a Rosa Chacel. En 1933 publicó su primer ensayo, Por qué se escribe. Poco tiempo después inició su tesis “La salvación del individuo en Espinosa”, que no pudo concluir debido al inicio de la guerra civil, lo cual le cerró algunas puertas durante su exilio, por el hecho de no ser doctora.
Como muchos de los integrantes de la que ella denominó la Generación del Toro, esa generación ofrecida en sacrificio, generación del exilio, Zambrano participó con las Misiones Pedagógicas, junto a Luis Cernuda, Dieste y el que más tarde sería su marido, Alfonso Rodríguez Aldave.
En estos años, Zambrano entrevé ya lo que será su crítica al racionalismo de la filosofía occidental, la razón poética, ese método de conocimiento integrador, más allá de la “razón vital” de su maestro Ortega y Gasset y también frente a la razón pura kantiana, con la que pretende la integración de la razón y el alma, dado que no le parecen suficientes los valores puramente racionales.
En 1936, contrajo matrimonio con Rodríguez Adave y viajaron a Chile, donde él había sido nombrado Secretario de la Embajada de España en Santiago. Durante ese viaje entabló amistad con Lezama Lima y organizó actos a favor de la República. La pareja regresó a España en junio de 1937 a pesar del riesgo que corrían debido a su activismo político y fue nombrada Consejera de Propaganda y de la Infancia Evacuada, además de pertenecer al consejo de redacción de Hora de España.
Finalmente salió para el exilio el 29 de enero de 1939. Después de un breve estancia en París, partió hacia México, invitada por Octavio Paz como profesora de Filosofía en la Universidad de San Nicolás de Hidalgo de Morelia. Al cabo de un año se trasladó a Cuba y Puerto Rico, donde le ofrecieron impartir cursos y conferencias.Entre 1946 y 1949 viajó a Francia, donde entabló relación, entre otros, con Picasso, Simone de Beauvoir, Sartre, y Albert Camus, quien el día de su muerte, en 1960, llevaba los originales de El hombre y lo divino para editarlo en Gallimard, por considerarlo una obra cumbre del siglo XX.
Entre 1949 y 1953 regresó a México acompañada de su hermana; allí renuncia a la Cátedra de Metafísica para volver a La Habana, donde permanecerá hasta 1953, fecha en la que inició la segunda etapa del exilio, el llamado exilio europeo (1953 – 1984) que las lleva a Roma, Francia, y más tarde, a Ginebra. En esta época trabajará y escribirá más que nunca, entre otros, publica El hombre y lo divino, La tumba de Antígona y Claros del bosque, una obra monumental que refleja su pensamiento maduro y su mirada única sobre la existencia humana.
Muy pocos habían prestado atención a la obra de Zambrano en España hasta los años 80, a excepción de Aranguren, quien a finales de los años sesenta publicó “Los sueños de María Zambrano” en la Revista de Occidente y opinaba que si en este país a alguien le importara lo que dicen los filósofos, hace mucho tiempo que se tendría en cuenta su obra. Más tarde también recibió la atención de José Ángel Valente.
Desde 1978 su salud empeoró, trasladándose a Ferney-Voltaire, donde permaneció dos años; en 1981 se mudó a Ginebra y la colonia asturiana en esa ciudad suiza la nombró Hija Adoptiva del Principado de Asturias, el primero de una larga y tardía lista de reconocimientos.
En 1981 fue recompensada con el Premio Príncipe de Asturias de Comunicación y Humanidades, en su primera edición. A su vez, el ayuntamiento de Vélez-Málaga, su ciudad natal, la nombró Hija Predilecta. Al año siguiente, la Junta de Gobierno de la Universidad de Málaga acordó su nombramiento como Doctora honoris causa.
Tras una recaída en su salud y que los médicos la declarasen desahuciada, la ya anciana pero aún lúcida pensadora se recuperó y el 20 de noviembre de 1984, María Zambrano regresó por fin a España tras casi cuatro décadas de exilio. Se instaló en Madrid, ciudad de la que saldría ya en pocas ocasiones.
En esta última etapa la actividad intelectual fue, sin embargo, incansable, con la intención de participar activamente en el ámbito cultural y académico de su nación. Se dedicó a la escritura y la reflexión profunda sobre temas centrales de su carrera. Sus obras abordaron cuestiones como la memoria, el tiempo y la trascendencia, explorando la relación entre el individuo y el cosmos. En España tuvo entre otros reconocimientos: Hija Predilecta de Andalucía en 1985, y en 1987, se constituye en Vélez-Málaga la fundación que lleva su nombre, para la difusión y conservación de su pensamiento y obra. Finalmente, en 1988 se le concedió el Premio Cervantes.
Murió en Madrid en 1991, y fue enterrada entre un naranjo y un limonero en el cementerio de Vélez-Málaga, donde luego se trasladaron también los restos mortales de su madre y su hermana. En la lápida puede leerse a modo de epitafio, el verso del Cantar de los Cantares, «Surge amica mea et veni».
Entre los reconocimientos a título póstumo, fue Hija Predilecta de la Provincia de Málaga en 2002. El 27 de noviembre de 2006 el Ministerio de Fomento bautizó con su nombre la estación central de ferrocarril de Málaga. En 2008 se botó el buque remolcador de salvamento marítimo, María Zambrano (BS-22). También lleva su nombre la biblioteca central de Filología y Derecho de la Universidad Complutense de Madrid, su alma mater. El 28 de abril de 2017, el Pleno del Ayuntamiento de Segovia aprobó por unanimidad la concesión del título de Hija Adoptiva y Predilecta de Segovia. El campus universitario de la ciudad lleva también su nombre.
Su pensamiento, vinculado a las corrientes vitalistas del siglo XX, giró en torno a la búsqueda de principios morales y formas de conducta que fueran aplicables a los problemas cotidianos. Su preocupación mística, la forma de abordar los conflictos éticos, y el estudio de la interrelación entre realidad y verdad, reclamaban la necesidad de un profundo diálogo entre el ser y su entorno.
Para ella era preciso establecer tres modos de razonamiento: el cotidiano, el mediador y el poético. Desde este último se aproximó a lo sagrado, el lugar donde se encuentra la explicación de lo trascendente, la lógica del misterio.
En su amplísima producción destacan Filosofía y poesía (1939), La confesión, género literario y método (1943), El pensamiento vivo de Séneca (1944), La agonía de Europa (1945), Hacia un saber sobre el alma (1950), El hombre y lo divino (1955), España, sueño y verdad (1965), El sueño creador (1965), La tumba de Antígona (1967), El nacimiento. Dos escritos autobiográficos (1981), De la Aurora (1986), Senderos (1986), Delirio y destino (1988) y Los sueños y el tiempo (1992), entre otros.
PUBLICADO EN EL FACEBOOK DE MUJERES EN LA HISTORIA