Matemáticas y Física: el doble grado más inaccesible
Matemáticas y Física: el doble grado más inaccesible desde hace 14 años en España.Cada año, más de 800 estudiantes pelean por las 25 plazas disponibles de esta carrera en la Complutense de Madrid. La empleabilidad está asegurada antes de terminar.
Las matemáticas son un lugar extraordinario para estar, sostiene Marcus du Sautoy, divulgador y profesor en la Universidad de Oxford. Las grandes incógnitas de este campo son, para cada vez más jóvenes, un motor de inspiración y el motivo para elegir su carrera. Es el caso de Leo Meriläinen, un madrileño de 17 años, que está a punto de postularse al doble grado de Matemáticas y Física en la Universidad Complutense de Madrid (UCM), la titulación con la nota de corte más alta de la Selectividad (13,698) desde hace 14 años. Al igual que él, hay alrededor de 800 aspirantes, de los cuales solo entra un 3%.
Desde los cinco años, “las mates” son la asignatura favorita de Meriläinen, y la física, desde algunos años más tarde. Durante su formación, el amor por los números y los grandes teoremas ha ido creciendo. Ahora aspira a convertirse en investigador y, con suerte, dedicación y paciencia, poder resolver la hipótesis de Riemann, uno de los problemas más relevantes que queda por resolver en matemáticas, que cuestiona si existe un patrón oculto en la distribución de los números primos. Para lograrlo, le quedan algunos pasos previos.
Parte del trabajo ya está hecho: ha sacado un 10 de media en Bachillerato. Ahora debe ser seleccionado para la titulación más codiciada. De ahí que esta semana esté enfocado en repasar aquellas asignaturas para la PAU (Prueba de Acceso a la Universidad) —que se llevará a cabo las primeras semanas de junio— que no son su fuerte: historia y lengua castellana. Sabe que un error puede costarle la plaza.
Solo 25 personas (con una pequeña posibilidad de ampliación) tendrán su silla. Según los datos facilitados por la Complutense, un 9,56% abandona este doble grado durante sus cinco años de duración. Algunos pocos, porque han sido contratados, y otros porque se decantan por una de las dos disciplinas.
Al decano de la Facultad de Ciencias Matemáticas, Marco Castrillón López, le hubiera encantado cursar esta doble titulación. En esa misma casa de estudios se graduó en Ciencias Físicas y Matemáticas por separado. Fue parte de la creación del doble grado en el curso 2011-2012: “Sabíamos que había público interesado en esta mezcla, pero no sabíamos que iba a ser tan exitosa”. Desde el primer año fue muy demandada. En 2022, la nota llegó hasta 13,85. El interés no ha mermado a lo largo de los años y, para el decano, el secreto es que “tocó una necesidad”.
No es solo un hito en la Complutense. Las notas de corte más altas que le siguen en el listado también son dobles grados de Matemáticas y Física: en la Universidad de Sevilla (13,59), la Universidad de Valencia (13,578) y la Universidad de Salamanca (13,534). Entre las 20 titulaciones con las calificaciones más altas del país, ocho son de esta combinación. Incluso entre las 100 carreras de notas más altas, 28 incluyen el grado de Matemáticas. Algunas junto con Ingeniería Informática, Economía, Estadística o Ciencia de Datos.
A inicios de los 2000, la nota media para ingresar al grado en Matemáticas era de cinco sobre 10. Con el empuje de las tecnológicas, el big data y la inteligencia artificial, el interés por estas titulaciones se disparó. Las universidades privadas en España tomaron nota de la demanda. En los últimos años se crearon dobles grados de Matemáticas Aplicadas, así como Ingeniería de las Matemáticas y Economía, en centros de pago.
Para Castrillón López, lo valioso de los perfiles que se matriculan en el doble grado es que reúnen ambos puntos de vista: “Aporta la estructura que tiene la formalización matemática mezclada con el jugar, construir y predecir los modelos de la realidad del mundo que nos rodea de la física. Se les construye una cabeza privilegiada, que tiene formalidad, pero al mismo tiempo practicidad”, subraya.
El alumnado solía ser más variado. Solo un 31% de los matriculados en el curso pasado son mujeres. Castrillón López recuerda que “Matemáticas era una carrera bastante equilibrada en el porcentaje de hombres y mujeres, aunque ha ido bajando poquito a poquito cada año”. Considera que es “una cuestión delicada” y lamenta: “Hay un sesgo, me gustaría que no fuera tan marcado”. En este doble grado, “la situación es incluso más extrema”, admite. El estudiantado extranjero de esta doble titulación es de alrededor de un 3%.
Gonzalo San Vicente habla ya desde la experiencia del primer año de carrera en la UCM. El madrileño de 18 años considera que, como el contenido se solapa y algunas materias se convalidan, al final no es “ninguna locura”. Todavía no sabe a qué le gustaría dedicarse. Al igual que Meriläinen, recuerda que cuando se preparó para la selectividad, se centró en las humanidades, las asignaturas que más le costaban. Antes se había formado en un instituto de excelencia y participado en olimpiadas matemáticas. Ahora es uno de los cuatro elegidos para el programa de excelencia del Instituto de Ciencias Matemáticas (ICMAT) ―un centro mixto del CSIC y las universidades Complutense, Autónoma de Madrid y Carlos III― que serán acompañados durante sus estudios, con tutoría de los mejores investigadores del país.
La demanda que se traduce en alta empleabilidad
Castrillón López ha confirmado que, a pesar de la alta demanda, “no hay ningún plan encima de la mesa” para ampliar las plazas. “Ahora mismo estamos muy al límite de la capacidad, no es por capricho. Necesitaríamos más recursos, de profesorado, de espacio”, expone. La UCM tiene que devolver a la Comunidad de Madrid un crédito de 34,5 millones de euros. El catedrático admite que son “conscientes de que la nota es altísima” y sostiene que no entrar “no tiene que ser un motivo de frustración”. Añade: “Si entran en cualquiera de las dos, en el futuro hay posibilidades de hacer la segunda de alguna otra manera. Luego, la vida muchas veces ofrece otras salidas para volcar esas ganas de saber”.
Estas “ganas de saber” solían traducirse en salidas laborales que solo apuntaban a las aulas. Durante décadas, estudiaban para convertirse en profesores e investigadores. Patricia Zamacola, directora del sector tecnológico en la consultora de Recursos Humanos LHH de Grupo Adecco, destaca que ahora son los perfiles más valorados en el ámbito privado: “Un matemático tiene una mente entrenada de forma diferente a un ingeniero; son capaces de pasar de problemas muy abstractos y estratégicos a una resolución operativa compleja”.
Estas carreras técnicas “son importantísimas”, afirma también Silvia Pina, directora de servicios de contratación temporal y permanente de Hays España en Madrid. La reclutadora de talento refiere que los graduados vinculados a las ciencias exactas “son más interesantes que nunca y, a la larga, lo van a seguir siendo con todo lo que se está desarrollando en materia tecnológica para el futuro”. Ni Meriläinen ni San Vicente han elegido dónde van a laborar cuando completen el doble grado. Sin embargo, las tecnológicas ya saben a quiénes quieren reclutar.
FOTO:Candela Ordonez
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