«El meeting de Atarfe de 1902» por Luis González Ruiz
Dentro de la Historia Económica de Granada, sin lugar a dudas uno de los temas que más atención ha suscitado a gran parte de la población local ha sido el del cultivo del tabaco.
Primero, por la pugna para la consecución de la autorización gubernamental para poder cultivarlo en los terrenos de la Vega granadina; después, por los esfuerzos durante décadas a fin de garantizar y mejorar su producción; por último, los intentos (cada vez más baldíos, desgraciadamente) para evitar su desaparición en nuestros campos.
Pues bien, en esa larga historia, uno de los acontecimientos más a destacar fue el que ocurrió en la primera etapa de las anteriores y, en concreto, en el año 1902, fecha en la que se produjo un evento de suma importancia en aquella época, tanto por la relevancia que tuvo en el contexto político-social y económico granadino como por la trascendencia en sí del propio suceso. Nos estamos refiriendo a lo que se conoció, genéricamente, como el “Meeting de Atarfe”, proceso por el cual el sector agrario granadino, movilizado desde el pueblo de Atarfe, se constituyó como un movimiento activo en defensa de los intereses agrarios de la comarca, en general, y de reclamación a las autoridades para poder cultivar tabaco, en particular.
A principios del siglo XX, la agricultura de la Vega, y de buena parte de toda Granada, giraba principalmente en torno al cultivo del azúcar, bien a través de la caña de azúcar en la costa, bien con la remolacha en el resto de la provincia, a pesar de que ya se estaban haciendo notar síntomas de agotamiento en su producción, lo que hacía necesario el dotar a los agricultores de nuevos productos capaces de rentabilizar sus propiedades e inversiones.
Así, el tabaco se conformaba como una planta que era apreciada como un revulsivo económico capaz de asegurar rendimientos adecuados para el sector, y de ahí que desde décadas atrás se viniera reclamando a los sucesivos gobiernos permiso para poder cultivarlo en las tierras granadinas, permiso que no llegaba a pesar de la insistencia de las peticiones.
Pues bien, a partir de 1900 la opinión de los diferentes grupos agrarios locales se comenzó a movilizar con mayor insistencia y se pronunció resueltamente a favor del cultivo del tabaco, al que consideraban como una legítima esperanza de futuro, movilización que alcanzó una cota muy destacada en 1902. Así, el día 22 de enero se reunieron en el Casino de Labradores de Atarfe muchos e importantes propietarios locales, que convinieron en la necesidad de introducir nuevos cultivos y, de entre ellos, el tabaco, por lo que aprobaron movilizarse por todos los medios a su alcance para lograrlo. Y para tal fin constituyeron una comisión, formada por José Jiménez Gómez (que fue nombrado presidente), Nicolás Prados Terriente, Francisco Jiménez Moleón, Juan Hermoso Ruiz, José Sanz Linares y José Fernández Linares.
Desde esa fecha, comenzaron a gestar un gran movimiento de opinión en toda la provincia en demanda de la petición del libre cultivo del tabaco, dirigiéndose a las instituciones económicas de la provincia (como la Cámara Agraria y la Cámara de Comercio), al resto de municipios granadinos y a los políticos locales y nacionales, remitiéndoles en unos casos cartas en las que la Comisión les informaba de su proyecto y, en otros casos, con entrevistas personales. Así, se entrevistaron con políticos tan destacados en la España de la Restauración como Canalejas, Romero Robledo, Segismundo Moret, entre otros, y fueron poco a poco recabando el apoyo de personalidades e instituciones de todo el país.
Su misión tuvo amplia repercusión en toda la prensa local y nacional, en tanto en cuanto que era proyectada como de interés patriótico y nacional, pues debemos de tener en cuenta los pocos años transcurridos desde el desastre colonial que tan honda herida había provocado en todo el país, y de ahí que la reclamación atarfeña fuese vista como defensora de los intereses económicos patrios, reflejo de un proteccionismo económico enfrentado a las presiones librecambistas del extranjero.
El asunto fue asumido como propio por parte del agrarismo granadino, que vió la iniciativa de Atarfe como una esperanza en aquello que había venido reclamando desde décadas atrás, y que ahora podía dar sus frutos habida cuenta de la repercusión nacional que se estaba provocando, repercusión que se manifestaba en numerosos y variados debates acerca de la conveniencia o no de ese libre cultivo para los intereses del Estado.
Las adhesiones se iban sucediendo a medida que la proyección crecía, y se decidió celebrar una gran reunión, un gran “meeting” en palabras de los organizadores, para el domingo 27 de abril de 1902, a las dos de la tarde, en el Teatro Principal de Granada, reunión en la que se pretendía que asistieran todos aquellos que quisieran defender a Granada y a su agricultura, convocatoria que se esperaba fuese multitudinaria. Y, efectivamente, lo fue.
El local se quedó muy pequeño para la masiva asistencia de público, en el que se encontraban las instituciones locales, los políticos, los principales propietarios representantes económicos, representantes de asociaciones de todo el territorio nacional y, sobre todo, numerosísimos labradores preocupados por el tabaco y por su futuro económico.
La reunión fue presidida, entre otros destacados miembros, por los de la Comisión de Atarfe, y en ella se produjeron numerosas intervenciones con el denominador común de continuar la lucha en defensa de tan esperanzador cultivo, concretadas en una aspiración que se basaba en los más rectos criterios de razón y de justicia, formulada en los términos más respetuosos y corteses.
Los ecos del “meeting” de Atarfe resonaron durante mucho tiempo a lo largo y ancho del país, siendo reconocido por todos como un hecho de referencia a tener en cuenta por parte de los defensores de la modernización agrícola de España, y de él se habló en los principales periódicos y gacetas de la época, reseñando lo allí hablado como esperanza real de cambio en los planteamientos por parte del gobierno, cambio que, desgraciadamente, no se produciría hasta finales de la década siguiente.
Los promotores atarfeños continuaron, a pesar de la desilusión por no poder lograr su objetivo, defendiendo su proyecto en numerosos foros, llegando incluso a entrevistarse con el Rey Alfonso XII en mayo de 1904, trasladándole sus inquietudes, lo que demuestra la capacidad de iniciativa surgida en esta localidad cercana a Granada.

El “meeting” de Atarfe ha quedado registrado en los anales de la Historia de Granada como una de las movilizaciones más importantes en defensa de los intereses económicos de los granadinos, a la vez que como reflejo de la unión de todos los sectores sociales, políticos y económicos de la provincia en defensa de una idea que, pasado el tiempo se ha comprobado que era del todo válida y rentable.
La iniciativa surgida desde los prohombres atarfeños supusieron un impulso importante para el cultivo del tabaco en Granada y un ejemplo de un bien hacer para un buen fin.
Portada del Defensor de Granada del 25 de Enero de 1902, en donde se da cuenta de la noticia. (Hemeroteca Casa de los Tiros)
