27 octubre 2026

No, tu motor no va a sufrir: la verdad sobre repostar en gasolineras ‘low-cost’

Dos expertos nos explican por qué pueden vender el litro hasta 15 céntimos más barato ahora que llenar el tanque del coche es casi un lujo

Con el precio del carburante rozando máximos, nadie discute ya la estrategia de buscar la gasolinera más barata. Hay que maximizar el ahorro en cada repostaje sí o sí para llegar a fin de mes. Así que las estaciones de servicio ‘low-cost’ se han convertido en refugio habitual para muchos conductores. La brecha en el precio puede ser de hasta 15 céntimos menos por litro. Si un coche tiene un depósito con capacidad para 60… las cuentas se echan solas: te ahorras 9 euros, que no está nada mal.

Entonces, ¿por qué no va todo el mundo a repostar al sitio más barato? No es una cuestión de inteligencia o de riqueza, sino de recelo. Mucha gente desconfía de la calidad de esa gasolina o ese gasóleo económico. ¿Son conspiranoicos o tienen razón? Para responder a esta pregunta, el primer sitio donde conviene mirar es en las empresas de almacenamiento, transporte y distribución de combustibles.

Del mismo ‘tanque’

Según la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU), salvo contadas excepciones, el carburante que venden las gasolineras españolas proviene de los depósitos que la firma Exolum tiene repartidos por el territorio. «Allí se almacena y está a disposición de todas las estaciones de servicio». Así que se trata del mismo producto y con el mismo aditivo «por defecto». Para los más ‘dummies’ en esto, los aditivos son los compuestos químicos que, añadidos en pequeñas cantidades a la gasolina o el diésel, modifican, optimizan y protegen sus propiedades.

Las diferencias entonces entre la gasolina ‘low-cost’ y la que no lo es arrancan más allá de estos tanques. «Las grandes compañías, cuando sacan los camiones cisterna de estos depósitos para abastecer a sus estaciones de servicio, incorporan sus propios aditivos. Es entonces cuando un producto empieza a diferenciarse del otro», señalan desde la OCU.

Las regiones analizan regularmente la calidad de los combustibles de todas sus estaciones de servicio

Ahora bien, ¿hasta qué punto marcan la diferencia estos suplementos ‘premium’? Según Inés Cardenal, directora de comunicación de la Asociación de la Industria del Combustible de España (AICE), «reducen el consumo y, por tanto, las emisiones de CO2. También mejoran el rendimiento del motor a la larga, ya que reducen la suciedad y mejoran la lubricidad». Aunque para la OCU estos últimos beneficios son «imposibles de medir a corto plazo y muy complicados de probar a lo largo de la vida del motor».

Ni con azufre ni menos denso

La organización de consumidores es bastante beligerante con este asunto y ya el año pasado publicó un análisis de 80 muestras de combustible –40 de gasolina 95 y 40 de diésel recogidas en estaciones de servicio de 26 cadenas– para ver si había diferencias sustanciales en calidad. Asociadas al tipo de cadena (tradicionales, ‘low-cost’, hipermercados…) no encontraron esas diferencias…

Como tampoco hallaron muestras que incumpliesen los límites legales para los parámetros estipulados por la normativa europea en combustibles de automoción. Este es otro de los miedos de los que desconfían de las gasolineras baratas: que el producto tenga azufre, que sea menos denso, que la temperatura de evaporación no sea la adecuada… Nada de eso se confirmó en estas pruebas.

Alterna sin miedo

El tema de los aditivos extra también genera debate entre los conductores. Algunos creen que prescindir de esos que añaden algunas cadenas más allá del que viene ‘de serie’ da problemas, sobre todo en ciertos tipos de motores o en determinados usos (coches muy antiguos, motores diésel de alta presión, vehículos con muchos kilómetros…). La OCU, sin embargo, lo niega: «Los aditivos base de los combustibles ‘low-cost’ proporcionan una calidad mínima y suficiente para todos los automóviles».

Es más, desmiente la idea de que alternar entre gasolineras de distintas marcas o pasar de ‘low-cost’ a ‘premium’ y viceversa resulte nocivo para el motor: «No hemos encontrado motivo alguno para pensar que así sea». Aunque la portavoz de AICE lo matiza: «Puede ocurrir que si el uso de carburante con aditivos no es regular, no se noten tanto sus beneficios». Pero más allá de esto, no hay lugar para teorías conspiranoicas.

Controles periódicos

Así pues, el consejo de los expertos en estos tiempos es claro: escojamos el modelo de gasolinera «que más nos convenga». No debemos tener miedo a que la calidad sea menor porque, además de lo explicado, las comunidades autónomas articulan sus propios controles periódicos a todas las estaciones de servicio, lo que ofrece todavía una mayor seguridad. Si el coche se te estropea, no le eches la culpa a la gasolina, piensa mejor en si has cumplido con su mantenimiento regular.

El auténtico ‘truco’ de las estaciones ‘chollo’

Las gasolineras ‘low cost’ lo son no porque nos den gato por liebre, sino porque su modelo de negoico es distinto a las tradicionales. Estas últimas «apuestan por el servicio al cliente, con tiendas de conveniencia, restauración, lavaderos…»,explica Inés Cardenal,portavoz de la Asociación de la Industria del Combustible de España (AICE). Y eso sube los costes totales.

En cambio, las económicas «están normalmente automatizadas» y no disponen de esos extras, «lo que hace que el coste operativo sea mucho menor». Además, «sus estructuras organizativas son mucho más liviana y su gasto en publicidad y acciones de marketing es insignificante o nulo», añaden desde la OCU. Todo ello les permite obtener beneficios pese a poner el combustible a un precio más bajo.

José Carlos Castillo

FOTO: (Adobe Stock)

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