3 noviembre 2026

Ni cementerio ni nicho: nuevas formas de despedir a un ser querido en la naturaleza sin infringir la ley

El depósito de cenizas en espacios naturales, alternativa al funeral tradicional, está sujeto a restricciones medioambientales

Algunas personas ya no quieren despedirse de sus seres queridos en el sepulcral silencio de un cementerio. En su lugar, prefieren hacerlo al caer el sol, a bordo de una barca, con el sonido del mar de fondo y, si hay suerte, en compañía de delfines. Otras optan por que la muerte dé paso a una nueva vida con el aire puro de un bosque, donde las cenizas se depositan junto a semillas que, con el paso del tiempo, se convertirán en un árbol. Pero, ¿cuándo permite la ley optar por alternativas funerarias como estas?

La normativa estatal no obliga a dar a las cenizas un único destino. Permite varias opciones: enterrarlas en un espacio funerario autorizado, inhumarlas en un columbario, conservarlas en casa o esparcirlas en lugares donde esté permitido. La dispersión debe respetar la normativa de cada comunidad autónoma y las normas medioambientales del entorno. Además, también prohíbe que sean esparcidas en la vía pública.

Esparcir las cenizas en entornos naturales sin las autorizaciones correspondientes puede salir caro. Aunque la legislación española no establece una multa fija para esta práctica, las sanciones pueden alcanzar los 750 euros en determinadas infracciones leves y llegar hasta los 60.000 euros en algunos supuestos relacionados con la normativa medioambiental, como los vertidos no autorizados en el medio marino. La cuantía depende del lugar y de la normativa aplicable.

Quienes quieran despedirse de sus seres queridos en un entorno natural, lejos de los cementerios convencionales, pueden recurrir a empresas que ofrecen este tipo de servicios y que cuentan con las autorizaciones necesarias para desarrollarlos.

Una de las alternativas para depositar legalmente las cenizas en el mar es el servicio que proporciona Cenizas Mediterráneo. La empresa ofrece la posibilidad de dejar las cenizas en el mar durante ceremonias funerarias, que suelen durar una hora, a bordo de pequeñas embarcaciones. La entidad opera en 25 puertos españoles, desde Girona hasta Marbella, explica Albert Vidal, uno de sus socios.

Para desarrollar la actividad, Vidal cuenta que tuvieron que obtener la autorización de las capitanías marítimas de los lugares en los que operan. “Se debe presentar una declaración responsable y contar con un informe de compatibilidad con la estrategia marina de la zona”, explica. El procedimiento también obliga a utilizar urnas biodegradables, generalmente de sal y arena, y solo permite arrojar pétalos, no flores enteras.

El servicio cuesta unos 675 euros si la familia reserva una embarcación en exclusiva durante una hora, sin incluir la cremación. Esta última, según María Hermida, portavoz de la funeraria Pazy, puede rondar los 4.000 euros, aunque el coste varía en función del plan funerario que tenga contratado la persona fallecida.

En Baleares, el precio asciende a unos 800 euros por los costes asociados a la embarcación, según Vidal. La ceremonia permite reproducir por Bluetooth la música elegida por los familiares y, en ocasiones, incluye champán. Como alternativa más económica, la empresa ofrece depositar las cenizas sin la presencia de los familiares por unos 295 euros. En ambos casos, la entidad entrega un mapa con las coordenadas del lugar de la dispersión, aunque las corrientes marinas desplazan las cenizas.

Si los allegados del fallecido prefieren una despedida entre árboles y vegetación, pueden recurrir a empresas que ofrecen los llamados “bosques de cenizas”. Ana González, cofundadora de Recordarium, uno de estos espacios funerarios naturales situado en Méntrida (Toledo), explica que las familias pueden enterrar las cenizas, en urnas biodegradables, junto a un árbol o esparcirlas en alguno de los espacios naturales del bosque, como los dos lagos o los viñedos.

Para poner en marcha el proyecto, González asegura que ella y Fernanda Matoses, su socia, tuvieron que conseguir autorizaciones de distintas administraciones y organismos, desde Medio Ambiente y los servicios forestales de la zona hasta la Confederación Hidrográfica y los responsables de sanidad mortuoria.

El precio varía en función de la modalidad elegida, ya sea enterrar las cenizas junto a un árbol o esparcirlas en algún punto del bosque. En el primer caso, las tarifas oscilan entre 699 y 2.649 euros, según el árbol que elija la familia. En el segundo, el coste es de 249 euros, independientemente del espacio escogido. Ninguna de las dos opciones incluye la cremación en el precio final.

Tanto González como Vidal aseguran que el impacto medioambiental de estas alternativas es mínimo. Vidal explica que el informe elaborado para obtener las autorizaciones de las capitanías marítimas concluyó que el impacto era casi nulo y que la principal huella de su actividad procede del consumo de combustible de las embarcaciones. “El impacto más importante podría ser la gasolina, pero también es cierto que navegamos muy despacio, por respeto a la familia. Por eso, el consumo es poco”, señala.

González señala como único factor contaminante durante todo el proceso al transporte del fallecido en el coche fúnebre. La cofundadora de Recordarium asegura que el bosque tiene emisiones netas negativas de CO₂. “Actualmente, con más de 3.000 árboles, nuestro bosque está absorbiendo unas 66 toneladas de CO₂ este año”, afirma.

Aunque no existen datos estadísticos que permitan comparar el impacto ambiental de estas alternativas con el de un funeral tradicional, conviene tener en cuenta que la cremación también genera emisiones contaminantes. En 2025 se realizaron 236.774 incineraciones en España, el 52,97% del total de fallecimientos, según la Radiografía del sector funerario de2026, elaborada por la Asociación Nacional de Servicios Funerarios Panasef.

Alejandro Quinzán, portavoz de la asociación, reconoce que los hornos emiten partículas y sustancias como mercurio y dioxinas, aunque sostiene que sus niveles son muy bajos. “El tamaño o la medición de esas partículas que emitimos a la atmósfera es ínfimo comparado con el de otras industrias”, afirma.

Ecoembes −la empresa sin ánimo de lucro fundada por envasadores y distribuidores para gestionar el reciclaje− señala en una publicación en su página web que, en general, el impacto ambiental de las cenizas procedentes de la cremación es menor que el de un entierro tradicional.

Paula F. Morales

FOTO: Una familia se reúne junto a una planta en la que reposan las cenizas de un ser querido, en el bosque de Recordarium, en una imagen cedida.Recordarium

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